Los ciudadanos deben controlar a sus gobernantes

España: mirar hacia dentro

Alicia Coronil>> Tras el rescate a la banca española, que no será gratis y traerá consigo nuevas reformas estructurales y ajustes fiscales, debemos mirar hacia dentro para aprender de los errores del pasado y buscar en nuestras fortalezas económicas la manera de generar nuevamente crecimiento económico estable y sostenible en el tiempo.

Un rescate origina una batería de medidas que reducen el bienestar y la riqueza de los ciudadanos del país sometido al mismo. Así ha ocurrido en los tres países de la zona euro rescatados, pero también ocurrió en Islandia tras ser rescatada por el FMI en el año 2008. Todos estos países han sido sometidos a un gran número de reformas fiscales encaminadas a hacer frente a las deudas que tanto el estado, la banca y las familias asumieron en los años de expansión monetaria realizada por el BCE y fomentada por la escasa supervisión de las autoridades monetarias y por unos gobiernos, que prefirieron no tomar medidas fiscales para frenar las distintas burbujas crediticias e inmobiliarias que se estaban generando.

Para España este rescate bancario supondrá a corto plazo nuevas subidas de impuestos tanto directos como indirectos; reformas en el sector público encaminadas a reducir y racionalizar su peso en el PIB; y, nuevos recortes en el gasto público con efectos muy
negativos sobre la educación, la inversión pública, la I+D y la sanidad. Estas medidas por si solas no nos llevarán a generar ese crecimiento tan necesario para reducir nuestra elevada cifra de desempleo, ni contribuirá a recuperar la demanda interna ni la tan deseada inversión. Los ajustes fiscales y la restructuración del sistema bancario deben de ir acompañadas de reformas estructurales que nos permitan recuperar competitividad hacia el exterior y que mejoren nuestra marca país. Dichas reformas estructurales exigirán nuevos cambios en el mercado laboral y en el sistema de pensiones, pero no servirán de nada si no
se acompañan de una necesaria reforma del sistema de las autonomías donde se eliminen las duplicidades y se homogenice la legislación. Sin unidad de mercado, no hay seguridad jurídica tan necesaria para atraer la inversión y canalizar el espíritu emprendedor.

Todas estas medidas contribuirán a generar crecimiento y confianza a medio y largo plazo. El ansiado crédito a las empresas y las familias no llegará de forma inmediata, ya que la reestructuración y saneamiento del sistema bancario español llevará tiempo. Al igual
que ocurre con la necesaria unión bancaria y fiscal en la euro zona. Por ello, hoy más que nunca debemos mirar hacia dentro como país. No basta con aprender de los errores, es necesario resaltar y potenciar nuestras fortalezas tanto económicas como sociales, para a través de ellas recuperar la confianza y la ilusión. Durante estos años de crisis, hemos logrado recuperar parte de nuestra competitividad en gran medida gracias a una reducción de los costes laborales unitarios. Esto nos ha permitido mejorar nuestro saldo comercial con un aumento de las exportaciones demostrando que España posee sectores competitivos como son el sector turístico, agroalimenticio, medioambiental, construcción e ingeniería. Miremos hacia ellos, potenciemos lo que tenemos e identifiquemos los nuevos retos que surgen en el contexto internacional con un menor crecimiento y con cambios demográficos y sociales no solo entre nuestros socios comunitarios, con el envejecimiento de su población, sino también en las economías emergentes, con la aparición de una inminente clase media que demanda nuevos servicios, infraestructuras y productos. Todo ello, nos exige seguir innovando para recuperar la competitividad vía reducción de precios.

Si miramos hacia dentro seremos capaces de recuperar la ilusión, y con ella nuestra competitividad y nuestra marca país.

 

Publicado en Vidaeconómica.com

  

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