Las tribulaciones de un negro africano en África
| 3 enero 2011 | Categoría(s): UBRIQUE, [OPINIÓN], |TODO|, |TRIBUNA| | Aún no hay comentarios »Por Talapunta
Me llega un email de un amigo africano ‘’negro’’ de indignación.
El enfado es fácil de entender.
Mi amigo el negro, que es un cashondo además de negro (digo negro por que es negro, negro, negro) esperaba estos días de enero como agua de mayo.
Cada año llegan unos fulanos con sus cochazos, helicópteros y mariconerías varias, restregando su dinero a la hambruna, la malaria, el tifus y las pulmonías a la negritud de su poblado. El Paris-Dakar.
Pero este año la dirección de esta panda de maricones, ha decidido que se hará entre Chile y Argentina provocando un grave problema de orden público entre los individuos de su comunidad.
Todo comienza en “las fiestas del pueblo’’.
Cada año es elegido el negro zumbón del año, donde un jurado experto, mide a ojo el rabo de los participantes, que son todos aquellos varones que superen los 25 cms en estado de reposo(el miembro a medir, que no el sujeto).
El premio consistía en poner a cuatro patas y mirando pa Murcia, a algún fulano de estos de la carrera, a elegir entre rubito de ojos azules detrás de una palmera o japonés de ojos raros, donde lo trinquen.
Ante la imposibilidad de cumplir su compromiso con el premiado y la cara de mala ostia (sí, sin h, ¿y que?) con que le miran en el pueblo, me pide que le haga las gestiones para reclamar un puesto de rey mago con el que tranquilizar al susodicho y que dicho sea de paso, según él les pertenece por derecho. Yo más bien diría que por color.
Le he explicado cien veces que aquí la elección se hace por sorteo y por designación, pero el tío me contesta que ellos llevan toda la puta vida reclamando los Especialistas Ya y hasta la presente nanai de la China; vamos que no se conforma.
En su favor argumenta que es un tío honrado, que no promete ponerles un teleférico al ganador, que como mucho está dispuesto a financiar un bonoputa de diez viajes, pero que eso ya se lo ha pedido el 2º clasificado y que aunque este es el guaperas de la tribu y tiene encima más polvo que las chanclas de Kung-Fu (esto me recuerda, Sr. editor, que entre usted y yo…) no está dispuesto a renunciar al premio.
El caso es que el lio está montado y anda desesperado pues ya mismo son las elecciones y a pesar de que en las listas del otro partido se presenta uno que se ha comprado una moto de las gordas en plena crisis, con el dinero de todos, el no se fía.
Se me ha ocurrido que podría comprarle unas brochas y unos óleos y dejarle que pinte las fachadas de la choza escuela, pero no le gusta la idea no sea que a alguno le dé por borrarla y se líe otra vez, y estos cuando se cabrean son muy brutos. Además, aquí no hay niños que sirvan de modelo para las caritas de marras; se los comió el antiguo director.
Total, que no sé qué decirle; lo mismo le sugiero que abra un debate económico-social que tranquilice al personal, pero tendrá que buscar a un empresario de renombre que aunque no diga nada, se le llene la boca invitando al poblado a recobrar el espíritu y los valores del la tribu, y como ahí la lucha de clase solo está entre los que no tienen nada y los que les importa tres carajos tener, seguro que todo va de lujo.
Eso sí, nada de bailes en pelota que eso no está bien, y que como diría Forges, al final se les calientan los tegumentos a los varones y pasa lo que pasa, lo suyo es buscarse a una virgen.
Este es el problema, y ante mi incapacidad para resolverle el entuerto, hago este escrito con la esperanza de que alguno de nuestros políticos, expertos en resolver con maestría promesas incumplidas, sientan la llamada de la Navidad y acuda en auxilio de este pobre hombre.
Ni que decir tiene que soy sabedor del esfuerzo que pido, que bastante tienen ya con decidir de una puta vez dónde van a poner la feria, cambiar el día de los gamones y arreglar el Barbadillo, y que soy consciente de que son problemas que atañen con urgencia al destino de la humanidad, pero ¡coño!, un favor se le hace a cualquiera.
Por supuesto que también es una invitación abierta a la oposición; seguro que con sus contactos del Medio Ambiente, y la línea caliente con nuestra lumbrera local en la Junta el tinglado lo arreglan en un plis plas, o al menos le buscarán un puestecillo, que aunque allí no tienen rosas, me jura mi amigote que les encanta tocarse el capullo (vamos, que no tienen carnet pero como si lo tuvieran).
Sea como sea seguro que entre todos lo arreglamos; si no es así, solo les queda invocar al Sr. de Los Arroyos.
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